domingo, 20 de septiembre de 2015

FABULA: EL MONSTRUO DEL BARNIL



EL MONSTRUO DEL BARNIL
 Érase una vez, en un lugar místico donde habitaba un comunidad indígena donde reinaba la paz y la tranquilidad , ya que en dicho lugar existían miles de cosas que permiten al ser humano ser feliz, siempre y cuando reconocieran que la felicidad se haya en las cosas más sencillas, existía una colina con un bosque espeso donde en diferente temporadas se podía apreciar diversos paisajes y  un mundo de colores , las mariposas azules y amarillas daban  una bienvenida a la semana santa, al igual que las flores moradas, también, se podía apreciar en la temporada decembrina las flores amarillas del cañagüate así como una brisa intensa y refrescante.
No muy lejos de esta maravilla vivían  dos jóvenes muy hermosas con su padre, ya que su madre había fallecido no hacía mucho tiempo, el anciano estaba dedicado al cuidado de sus hijas y de una finca de la cual sacaban su sustento diario. Un día el anciano amaneció muy enfermo, lo que impidió que se dirigiera hacia la finca, muy acongojado porque sus males iban en aumento y de mala gana tuvo que pedir a sus dos hijas que fueran hasta la finca y se hicieran cargo del cuidado de los animales y de los cultivos que estaban sembrado; sin embargo la solicitud del anciano fue acompañada de una serie de recomendaciones que las señoritas debían seguir para evitar el peligro en el camino hacia  a la finca y dentro de esta una de estas recomendaciones tenía que ver con no hacer conversaciones con extraños, al igual que evitar la coquetería con los jóvenes y  los malos modos con personas que no fuesen de su agrado. 
Las dos señoritas aceptaron sin refutar la petición de su padre puesto que ellas vivían muy agradecidas del cuidado y las atenciones que él siempre había tenido para con ellas y consideraron que era el momento de devolverle algo de su esfuerzo y cuidado; sin embargo la hermana mayor era coqueta y risueña con los jóvenes y solía tratar muy mal a los niños y los ancianos. Las chicas emprendieron muy temprano su viaje  al día siguiente de la petición, llevaron provisiones para el camino, comida muy bien preparada con un gran aroma que atraía a todo el que pasaba.
 Cuando habían caminado una media hora -veinte minutos apareció frente a ellas un anciano harapiento y mal oliente; quien tartamudeando dijo: buenos días señoritas , me podían por favor regalar algo de comer, ya que el camino se hace largo y me he quedado sin provisiones, además mi  nieto quien siempre me acompaña ha decidido no hacerlo más ; la hermana mayor lo saco del camino a empujones y lo grito diciéndole que no tenían nada para compartirle y que debería trabajar para comer que no está bien estar pidiendo limosnas además que ella no compartiría su comida  con un viejo sucio y mal oliente; mientras tanto la hermana menor llamada Juana le dijo a hermana mayor Petronila: recuerdas lo que dijo mi padre no está bien tratar mal a la gente , solo porque su aspecto físico no te sea agradable y dirigiéndose al viejo ofreció disculpa y compartió de muy buena gana el almuerzo con él.
Siguieron avanzando y más adelante las envistió un joven muy bien parecido, la hermana menor juana sintió mucha desconfianza  y al saludo del joven contesto de manera cordial pero muy distante puesto que tenía muy presente la palabras de su padre; sin embargo Petronila había olvidado por completo las recomendaciones y muy sonriente contesto el saludo del joven y acepto sus coqueterías compartió su almuerzo y parte de las provisiones, además lo invito a visitarla en la finca; juana la tomo de la mano y le dijo recuerda las recomendaciones de papá , ese muchacho no me produce confianza, no deberías llevarlo a nuestra finca; a lo cual Petronila respondió: es  un chico muy lindo e inofensivo, que podría pasarnos además mi papa no se va dar cuenta.
Llegaron a la finca y empezaron a trabajar  y al día siguiente a la puesta del sol apareció el joven con un presente al destaparlo vieron que había cazado varios animales del bosque, Juana, decidió que no comería nada de lo que el joven llevara. Mientras  tanto Petronila se comía todo lo que él le regalaba alcanzando un peso considerable que le impedía moverse por sí sola  y trabajar; al ver esta situación Juana le dijo: hermana no crees que está enferma y que necesitas ayuda de papá. Petronila lloro desconsolada y acepto que estuvo mal aceptar los regalos de ese joven; pidió a su hermana que volviera a  la vereda donde se encontraba el padre y lo llevara hasta allá seguro el sabría qué hacer.
Juana emprendió el viaje a las 6 de la mañana para regresar con su hermana y su papá antes del anochecer que era cuando llegaba el joven a visitarlas; pero el joven estuvo muy pendiente de la salida de Juana y de las conversaciones con su hermana Petronila y se apresuró hacer la visita más temprano, primero quiso emboscar a Juana  a la salida de la finca pero esta fue salvada por  el anciano al que había atendido con amabilidad y cariño , quien en se momento mostro en una figura totalmente distinta, un Ángel bajado del cielo quien con su luz y voz potente espanto al horroroso hombre que antes era hermoso y amable, Juana se apresuró a llegar donde su padre y contar la situación ocurrida con su hermana y lo que acababa de ocurrir con ella, tomaron un caballo y emprendieron el viaje de forma inmediata, pero no lo suficientemente rápido, al llegar a la finca no concebían el horror que estaban contemplando, el horroroso hombre había visitado a Petronila pero ya no había sido amable y coqueto , se había comido partes de su cuerpo había jugado con ella haciéndola pasar por muchos horrores ; Petronila a un se encontraba con vida pero sin posibilidad de salvación, su padre lloro amargamente, mientras escuchaba que ella pedía perdón por no haber escuchado sus consejos, en ese momento su padre entendió que el supuesto joven que la visitaba no era más que un monstruo del que hablaban mucho las personas mayor que  aparecía siempre a jóvenes para probar la capacidad que tenían de obediencia  y de humildad y que por desgracia muchas jóvenes como Petronila, arrogantes y egocéntricas se habían dejado engañar. Por mucho tiempo el papa de Petronila siguió a este monstruo sin poder dar con el, sin embargo la historia de la chica sirvió para que las demás nunca volvieran a caer y el Ángel que protegió a juana siempre siguió apareciendo para recordar que sin importar que los demás no nos miren Dios siempre está mirándonos y que nuestra bondad siempre será premiada.  


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