EL MONSTRUO DEL BARNIL
Érase una vez, en un lugar místico donde
habitaba un comunidad indígena donde reinaba la paz y la tranquilidad , ya que
en dicho lugar existían miles de cosas que permiten al ser humano ser feliz, siempre
y cuando reconocieran que la felicidad se haya en las cosas más sencillas,
existía una colina con un bosque espeso donde en diferente temporadas se podía
apreciar diversos paisajes y un mundo de
colores , las mariposas azules y amarillas daban una bienvenida a la semana santa, al igual
que las flores moradas, también, se podía apreciar en la temporada decembrina
las flores amarillas del cañagüate así como una brisa intensa y refrescante.
No
muy lejos de esta maravilla vivían dos
jóvenes muy hermosas con su padre, ya que su madre había fallecido no hacía
mucho tiempo, el anciano estaba dedicado al cuidado de sus hijas y de una finca
de la cual sacaban su sustento diario. Un día el anciano amaneció muy enfermo,
lo que impidió que se dirigiera hacia la finca, muy acongojado porque sus males
iban en aumento y de mala gana tuvo que pedir a sus dos hijas que fueran hasta
la finca y se hicieran cargo del cuidado de los animales y de los cultivos que
estaban sembrado; sin embargo la solicitud del anciano fue acompañada de una
serie de recomendaciones que las señoritas debían seguir para evitar el peligro
en el camino hacia a la finca y dentro
de esta una de estas recomendaciones tenía que ver con no hacer conversaciones
con extraños, al igual que evitar la coquetería con los jóvenes y los malos modos con personas que no fuesen de
su agrado.
Las
dos señoritas aceptaron sin refutar la petición de su padre puesto que ellas
vivían muy agradecidas del cuidado y las atenciones que él siempre había tenido
para con ellas y consideraron que era el momento de devolverle algo de su
esfuerzo y cuidado; sin embargo la hermana mayor era coqueta y risueña con los
jóvenes y solía tratar muy mal a los niños y los ancianos. Las chicas
emprendieron muy temprano su viaje al
día siguiente de la petición, llevaron provisiones para el camino, comida muy
bien preparada con un gran aroma que atraía a todo el que pasaba.
Cuando habían caminado una media hora -veinte
minutos apareció frente a ellas un anciano harapiento y mal oliente; quien
tartamudeando dijo: buenos días señoritas , me podían por favor regalar algo de
comer, ya que el camino se hace largo y me he quedado sin provisiones, además
mi nieto quien siempre me acompaña ha
decidido no hacerlo más ; la hermana mayor lo saco del camino a empujones y lo
grito diciéndole que no tenían nada para compartirle y que debería trabajar
para comer que no está bien estar pidiendo limosnas además que ella no
compartiría su comida con un viejo sucio
y mal oliente; mientras tanto la hermana menor llamada Juana le dijo a hermana
mayor Petronila: recuerdas lo que dijo mi padre no está bien tratar mal a la
gente , solo porque su aspecto físico no te sea agradable y dirigiéndose al
viejo ofreció disculpa y compartió de muy buena gana el almuerzo con él.
Siguieron
avanzando y más adelante las envistió un joven muy bien parecido, la hermana
menor juana sintió mucha desconfianza y
al saludo del joven contesto de manera cordial pero muy distante puesto que tenía
muy presente la palabras de su padre; sin embargo Petronila había olvidado por
completo las recomendaciones y muy sonriente contesto el saludo del joven y
acepto sus coqueterías compartió su almuerzo y parte de las provisiones, además
lo invito a visitarla en la finca; juana la tomo de la mano y le dijo recuerda
las recomendaciones de papá , ese muchacho no me produce confianza, no deberías
llevarlo a nuestra finca; a lo cual Petronila respondió: es un chico muy lindo e inofensivo, que podría
pasarnos además mi papa no se va dar cuenta.
Llegaron
a la finca y empezaron a trabajar y al
día siguiente a la puesta del sol apareció el joven con un presente al
destaparlo vieron que había cazado varios animales del bosque, Juana, decidió que
no comería nada de lo que el joven llevara. Mientras tanto Petronila se comía todo lo que él le
regalaba alcanzando un peso considerable que le impedía moverse por sí
sola y trabajar; al ver esta situación
Juana le dijo: hermana no crees que está enferma y que necesitas ayuda de papá.
Petronila lloro desconsolada y acepto que estuvo mal aceptar los regalos de ese
joven; pidió a su hermana que volviera a
la vereda donde se encontraba el padre y lo llevara hasta allá seguro el
sabría qué hacer.
Juana
emprendió el viaje a las 6 de la mañana para regresar con su hermana y su papá
antes del anochecer que era cuando llegaba el joven a visitarlas; pero el joven
estuvo muy pendiente de la salida de Juana y de las conversaciones con su
hermana Petronila y se apresuró hacer la visita más temprano, primero quiso
emboscar a Juana a la salida de la finca
pero esta fue salvada por el anciano al
que había atendido con amabilidad y cariño , quien en se momento mostro en una
figura totalmente distinta, un Ángel bajado del cielo quien con su luz y voz
potente espanto al horroroso hombre que antes era hermoso y amable, Juana se
apresuró a llegar donde su padre y contar la situación ocurrida con su hermana
y lo que acababa de ocurrir con ella, tomaron un caballo y emprendieron el
viaje de forma inmediata, pero no lo suficientemente rápido, al llegar a la
finca no concebían el horror que estaban contemplando, el horroroso hombre
había visitado a Petronila pero ya no había sido amable y coqueto , se había
comido partes de su cuerpo había jugado con ella haciéndola pasar por muchos
horrores ; Petronila a un se encontraba con vida pero sin posibilidad de
salvación, su padre lloro amargamente, mientras escuchaba que ella pedía perdón
por no haber escuchado sus consejos, en ese momento su padre entendió que el
supuesto joven que la visitaba no era más que un monstruo del que hablaban
mucho las personas mayor que aparecía
siempre a jóvenes para probar la capacidad que tenían de obediencia y de humildad y que por desgracia muchas
jóvenes como Petronila, arrogantes y egocéntricas se habían dejado engañar. Por
mucho tiempo el papa de Petronila siguió a este monstruo sin poder dar con el,
sin embargo la historia de la chica sirvió para que las demás nunca volvieran a
caer y el Ángel que protegió a juana siempre siguió apareciendo para recordar
que sin importar que los demás no nos miren Dios siempre está mirándonos y que
nuestra bondad siempre será premiada.

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